lunes, 30 de julio de 2012

Ciudadanos del mundo

Hace mucho tiempo que deje de sentir que pertenecía a un único lugar.
Es por eso que las personas no son de donde nacen, sino de dónde se sienten,
y yo me siento del mundo.
Me siento de los lugares con olor a tierra mojada,
de aquellos en el que el perfume de las plantas y los árboles resultan embriagadores.
De esos lugares  en los que puedes escuchar el silencio entre el bullicio,
en los que solo el latido del corazón y la respiración te hacen sentir el movimiento de la tierra.
Me siento de todos aquellos parajes  que en algún momento me hicieron sentirme suya.
No importa la distancia, ni el tiempo de la estancia lo único que importa es lo que cada pedacito de tierra nos hace sentir.