viernes, 16 de noviembre de 2012

Es un árbol solitario


El tiempo pasa y las cosas cambian,
sólo ha pasado un verano más y regresamos al otoño.
Pero el árbol ha perdido sus hojas
y sumó un anillo a su corteza  sin darse cuenta se hizo centenario
y con ello perdió la la luminosidad de sus ramas.
Su savia esta cada vez más elaborada
y los insectos y bacterias abandonaron la estancia.

Ahora en la mitad de su vida se siente respirar
y preparado para afrontar el duro invierno.

De color de rosa



Un día al despertar, me dí cuenta
de que alguien había pintado la vida de color rosa,
intentando disfrazar el verdadero matiz de las cosas.
Es raro comprobar que por mucho que rayase
ese falso fondo con el fin de encontrar su verdadero ser
siempre había alguien empeñado en teñir los rayones de ese dulce y a la vez estúpido color.
No quiero vivir en un mundo en el que la hipocresia social pondere en todas las reuniones sociales,
en dónde la gente disfraze sus palabras sinceras y amargas con una sonrisa.
No quiero un mundo de color rosa porque los colores más oscuros también nos dejan un buen sabor.
No quiero un mundo en el que las personas jueguen a interpretar un buen papel,
tan sólo quiero un mundo en el que podamos seguir viendo el fondo de los lagos y que nadie enturbie nuestros pensamientos.